
Voy a empezar siendo directa: la mayoría del contenido que circula por internet ahora mismo huele a IA a kilómetros.
No porque haya algo malo en crear contenido con ChatGPT o con otras herramientas de IA. Sino porque se está usando mal. Y el resultado es una avalancha de textos que parecen escritos por la misma persona: correctísimos, bien estructurados, con subtítulos en negrita cada tres párrafos y una conclusión que siempre empieza con «En resumen».
¿Te suena?
El problema no es ChatGPT. El problema es lo que muchos hacen con él: le piden un artículo, copian lo que sale y lo publican tal cual. Y entonces se preguntan por qué no posiciona, por qué nadie lo comparte y por qué no genera ninguna conversación.
Usar IA para crear contenido puede tener mucho sentido. Pero hay una diferencia enorme entre usarla como herramienta y usarla como sustituto.
Por qué el contenido generado por IA suena así
Entender el problema ayuda a evitarlo.
ChatGPT está entrenado para generar texto que sea estadísticamente probable dado un contexto. Eso significa que tiende a producir respuestas que se parecen mucho a lo que ya existe en internet sobre ese tema. Frases comunes, estructuras habituales, el tipo de información que aparece en los primeros resultados de Google.
El resultado es un texto que no está mal. Pero que tampoco dice nada que no hayas leído ya en otra parte. Sin experiencia propia, sin perspectiva específica, sin la voz concreta de alguien que conoce su sector desde dentro.
Y eso, hoy más que nunca, es exactamente lo que Google está aprendiendo a pensar que no vale la pena posicionar. No porque sea IA, sino porque no aporta nada nuevo.
Cómo crear contenido con ChatGPT de forma que sí tenga sentido
No le pidas el artículo completo
Aquí está el error más común y más fácil de evitar.
Cuando le dices a ChatGPT «escríbeme un artículo de 1000 palabras sobre cómo usar Instagram para negocios», lo que obtienes es exactamente lo que te imaginas: un texto genérico que podría aplicarse a cualquier empresa, en cualquier sector, en cualquier momento.
En cambio, si usas ChatGPT para tareas concretas dentro del proceso de creación, el resultado cambia radicalmente. Pedirle que te ayude a organizar las ideas que ya tienes, que te proponga una estructura para el artículo, que te sugiera enfoques distintos para tratar un tema o que te ayude a mejorar un párrafo concreto es un uso completamente diferente.
En el primer caso, la IA escribe por ti. En el segundo, te ayuda a escribir mejor.
Deja que tu experiencia sea el núcleo del texto
Esto es lo que ninguna IA puede hacer por ti y es precisamente lo que hace que un contenido sea valioso.
Cuando has gestionado redes sociales para un restaurante que estaba publicando sin ningún criterio y en tres meses lo has transformado en su principal fuente de reservas, tienes una historia que no existe en ningún texto de ChatGPT. Cuando has cometido un error con un cliente y has aprendido algo concreto de ello, eso tampoco está en ningún dataset.
Esa experiencia, esos ejemplos reales, esas opiniones formadas desde el trabajo cotidiano: eso es lo que hace que un artículo conecte. ChatGPT puede ayudarte con la estructura, con la gramática, con encontrar la forma de explicar algo que tienes en la cabeza pero no encuentras cómo expresar. Pero el contenido tiene que salir de ti.
Reescribe siempre. Siempre.
Aunque uses ChatGPT solo para un borrador inicial o para una parte pequeña del texto, edítalo antes de publicar. No como corrección de errores, sino como transformación.
Hay cosas concretas que busco cuando edito un texto que ha pasado por IA: frases demasiado largas y perfectas que nadie hablaría así, transiciones forzadas entre párrafos, conclusiones que resumen lo mismo que ya se ha dicho, y sobre todo, la ausencia de una voz reconocible.
Añadir esa voz es el trabajo. Y es el trabajo que vale la pena hacer porque es lo que diferencia tu contenido del de todo el mundo.
Cuida especialmente la entrada y la conclusión
Son las partes que más denotan si un texto es humano o no.
ChatGPT tiende a empezar los artículos con frases del tipo «En el mundo digital actual…» o «Cada vez más empresas se preguntan…». Y a cerrarlos con un resumen educado de lo que ya se ha dicho. Eso es exactamente lo que hay que cambiar.
La entrada tiene que enganchar con algo concreto, una pregunta, una situación reconocible, una afirmación que genere interés. La conclusión tiene que cerrar con algo que valga la pena recordar, no solo repetir.
Son los dos momentos donde más se nota la diferencia entre contenido pensado y contenido generado.
No escribas para el algoritmo, escribe para personas
Este principio no es nuevo, pero con la irrupción de la IA se ha vuelto más importante que nunca.
El contenido que genera más interés no es el que tiene más keywords ni el que está mejor estructurado técnicamente. Es el que alguien lee y piensa «esto me lo quedo» o «esto se lo mando a fulanita». Y eso ocurre cuando el texto resuelve alguna situación, cuando conecta con cualquier tema que el lector reconoce, cuando hay una perspectiva que no había visto antes.
ChatGPT puede ayudarte a llegar ahí más rápido. Pero no puede llegar ahí solo.
Para qué sí sirve ChatGPT al crear contenido
Dejando claro lo que no funciona, tiene sentido hablar de para qué sí puede ser una herramienta valiosa.
Para generar ideas cuando estás bloqueada: pedirle que te dé diez puntos de vista distintos para hablar de un tema y elegir el que más te interesa es un uso estupendo. Para organizar una estructura antes de ponerte a escribir. Para mejorar un párrafo que no te convence del todo. Para adaptar un mismo contenido a diferentes formatos o redes. Para hacer una primera revisión de gramática y claridad.
Todo eso ahorra tiempo real. Y ese tiempo ganado puedes invertirlo en lo que la IA no puede hacer: pensar, contrastar con tu experiencia, añadir tu perspectiva y reescribir con tu voz.
El contenido humano sigue siendo el que funciona
No creo que eso vaya a cambiar, aunque la tecnología mejore.
Porque la razón por la que el contenido humano conecta no es técnica. Es que detrás hay alguien real que ha pensado en algo, que tiene una perspectiva formada, que ha cometido errores y ha aprendido de ellos. Y eso se nota, aunque no sepas exactamente identificar por qué.
Crear contenido con ChatGPT no te hace menos auténtica. Depender de él para que piense por ti, sí.
La herramienta no es el problema. Es el uso que se hace de ella.
Muy interesante el post. Al final, creo que la clave está en saber usar ChatGPT como una ayuda y no dejar que haga todo el trabajo por nosotros. Tener ideas, aportar nuestra experiencia y darle ese toque personal es lo que marca la diferencia. ¡Me ha gustado mucho la reflexión!
¡Gracias por el comentario, Luis! Totalmente de acuerdo contigo: ChatGPT es un buen punto de partida, pero lo que de verdad le da valor a un texto es nuestra experiencia y nuestra forma de ver las cosas. Nos ayuda a ordenar y agilizar, pero las ideas y el toque personal tienen que ser nuestros. Me alegra mucho que te haya gustado la reflexión, y gracias por pasarte a leer y compartir tu opinión. 😊